Por Héctor Hernández M. Primera Página – Agencia de Noticias – Bogotá.- El presidente de la República de Colombia, Gustavo Petro, hizo un muy mal cálculo político y de imagen al decidir que el Consejo de Ministros de ayer se transmitiera al público en directo por televisión, como un acto de transparencia, que lo fue, pero que va a dejar consecuencias. La conclusión fue que todo salió muy mal en este “reality”, porque mostró las difíciles relaciones que el jefe de Estado tiene con sus propios ministros y no las fisuras sino las fracturas que ya hay entre los integrantes de su equipo. Todo esto en medio de un extenso Consejo de Ministros que inició a las 5 de la tarde y acabó a la medianoche, un total de siete horas. PROBLEMAS GERENCIALES Después de este Consejo de Ministros no sería raro que hubiese una crisis ministerial. Un periodista de Primera Página al observar que estaban comiendo los asistentes, resumió el acto: “puede ser la última cena de este gabinete”. Este encuentro va a marcar al Gobierno de Petro y se puede constituir, si no le da un oportuno timonazo, en el principio de una caída libre del prestigio de la actual administración, pues culpar a su propio equipo de incumplir en un 75% las promesas de la campaña electoral cuando ya han transcurrido dos años y medio de gobierno y ya no queda sino año y medio, es admitir que “Houston, poseemos problemas”, gerenciales. AMBIENTE “FAMILIAR” El ambiente laboral dentro del Gobierno está atravesando un muy mal momento, fue lo que mostró la transmisión en público del encuentro ministerial, y esto no le ayuda al presidente Petro no sólo para lograr sus objetivos sino por la desconfianza que siembra dentro de sus gobernados. Cómo sería la conciencia que había ayer entre los propios asistentes al consejo que se llevó a cabo en el Palacio de Nariño del show que se estaba dando públicamente, que a la ministra de Justicia, ángela María Buitrago, se le salió esta frase: “afortunadamente ya cortaron la transmisión”, pensando que ya no se estaba pasando por televisión el Consejo de Ministros. Hay ciudadanos que refriegan que no sienten que su presidente sea Petro, porque no votaron por él. ¡Craso error! Desconocen la institucionalidad de la democracia. Para los más de 50 millones de colombianos el presidente se llama Gustavo Petro. Lo mismo, pero al contrario opera para el primer mandatario. Al ser elegido presidente, lo es para los más de 50 millones de colombianos. Se le debe a todos. Pobres y ricos. No a una parte, como ayer lo expresó repetidamente Petro, con el disfraz de una palabra etérea y usada por tirios y troyanos, por tiranos y demócratas, por monarcas y comunistas, por liberales y conservadores, llamada “pueblo”. ¿Y DóNDE ESTá EL PILOTO? Con el desarrollo del Consejo de Ministros transmitido por televisión, se fue enredando cada vez más la cosa. El primer ataque lo hizo el presidente Petro a la Canciller, Laura Sarabia, por haber intervenido en la solución a la crisis con Estados Unidos: “Colombia no se arrodilla a Trump. No, ministra Laura. Si nos arrodillamos, perdimos el sentido de la nación y del pueblo y de su dignidad. Es decir, estamos diciendo históricamente que invitamos al rey y que fue un error haberlo sacado de aquí”. Petro le dijo que las relaciones exteriores se manejan de acuerdo con sus lineamientos. Bueno, la Constitución es contundente: las relaciones con el resto del mundo son potestad exclusiva del presidente de la República. Del acuerdo relámpago con Estados Unidos en la noche del tormentoso domingo del 26 de enero, el primer mandatario de Colombia debía de saber. Raro el vainazo a la Canciller. CULPA DE ELLOS El momento más llamativo es cuando el presidente Petro, luego de dos años y medio de gobierno, acusa a sus subalternos de incumplir con el 75% de sus promesas. Y además señala que su administración ha incumplido con 666 compromisos hechos en reuniones con las comunidades. De 194 promesas de gobierno sólo se han cumplido 49: “este es el informe de incumplimiento, y es fatal, me da vergüenza. Y eso se debe porque existen agendas paralelas”, señaló el presidente de Colombia. En fútbol, cuando un técnico habla mal de sus jugadores, éstos terminan pasándole, más temprano que tarde, cuenta de cobro. La última cena. Petro, luego la tomó con el ministro de Minas y Energía, Andrés Camacho. Le criticó que Ecopetrol hoy esté pensando en hacer frácking, por lo del negocio de la Oxy. Pero ahí hay un error institucional: el ministro de Minas no tiene nada qué ver con lo del frácking, pues el negocio lo hizo Ecopetrol, cuya propiedad accionaria mayoritaria es del Ministerio de Hacienda. CORRUPCIóN, PRESENTE, PRESENTE… Los trapos al sol fueron saliendo en la reunión del gabinete. La vicepresidenta de Colombia y ministra de la Igualdad, Francia Márquez, hizo este cuestionamiento: “hoy me duele que en este gobierno que ayudé