Por Mauricio Rodríguez , líder de Inversiones y Gestión Patrimonial de Protección 

 

La estadística no miente: en diciembre, un gran número de colombianos tendrá un ingreso adicional que redunda en mejores oportunidades financieras para ellos y sus familias. Si son empleados sin salario integral, reciben las primas de diciembre, los intereses a las cesantías o bien les podrían llegan bonificaciones correspondientes a los logros del trabajo arduo de todo el 2024; y si son independientes o emprendedores, posiblemente cerrarán con broche de oro la vigencia, facturando un poco más del promedio del resto del año y, por ende, recibiendo recursos adicionales.

 

Claramente, y partiendo de los impulsos propios de los seres humanos hacia el hedonismo, la primera intención será gastar esos recursos, los colombianos tendemos a elevar el consumo en esta época especial. Sin embargo, existen alternativas para ahorrar parte de esos dineros adicionales e, inclusive, acceder a beneficios tributarios con lo que la decisión puede resultar doblemente rentable. En pocas palabras, es mejor ahorrar e invertir parte de los ingresos extras que simplemente gastarlo todo.

 

Hagamos cuentas. Los empleados colombianos que tienen contrato a término indefinido y que no es integral reciben en diciembre una o varias primas, según lo que tenga establecida la compañía para la que trabaja. A su vez, antes del 31 de diciembre deben recibir los intereses a las cesantías, un monto que debe pagar el empleador directamente al trabajador, y que corresponde al 12% anual del salario mensual por un año de trabajo o proporcional al tiempo trabajado durante el año. 

 

Quienes tienen salario integral, en algunos casos, pueden recibir compensaciones adicionales o bonos si su gestión a lo largo del año fue positiva. Esos recursos representan un ingreso interesante que mal contados corresponderán a una quincena completa y, que incluso, pueden llegar a superar hasta un salario completo.

 

En el caso de los independientes, muchos de ellos facturan en diciembre más de lo habitual y por eso también pueden encontrar en estos flujos adicionales una oportunidad para tomar buenas decisiones financieras.

 

Así que, antes de gastar, es mejor hacer cuentas y considerar opciones que en el mediano y largo plazo, resultarán más convenientes.

 

Vamos por partes. Lo primero es que al invertir parte de estos recursos se empezarán a generar intereses y así el capital se irá multiplicando. Una alternativa de inversión o ahorro interesante son las que ofrecen entidades como Protección. Allí, los recursos se manejan con criterios sólidos de inversión y se invierten buscando generar rentabilidades en el mediano y largo plazo.

 

Por esta vía, se ponen unos recursos a rendir y cada año se multiplicarán. Y, además, —aquí pasamos a la otra parte de la ecuación —, si se invierten estos recursos en un fondo de ahorro voluntario como los que ofrece Protección, se pueden recibir beneficios tributarios que reducen la base gravable en el impuesto de renta para personas naturales. Eso sí, la condición para lograr este beneficio es pedirle al empleador o pagador del servicio que se haga el aporte voluntario o el ahorro de manera directa, es decir, por débito de nómina y antes de que llegue a la cuenta de ahorros bancaria. 

 

Hoy, una persona natural en el impuesto de renta puede deducir hasta el 40% de sus ingresos netos a través de diferentes vías* sin que la suma supere los $63 millones. Dentro de esas opciones están los aportes a los fondos de ahorro voluntario como los de Protección. Es decir, la renta líquida gravable de un contribuyente se podrá  reducir si esa persona tiene esta clase de ahorro y con ello el impuesto a pagar será inferior.

 

Una persona natural que esté en esta situación debe programar bien su estructura financiera para definir cómo llegar a ese nivel de deducción: claramente, ahorrar en un Fondo de Pensiones Voluntarias es una salida.

 

Esta opción tiene un ingrediente adicional, pues los rendimientos de estos fondos tampoco se tienen en cuenta como ingreso gravado si cumplen alguna de estas características: primero, que los dineros se ahorren a lo largo de 10 años; segundo, que se empleen en la adquisición de vivienda o, tercero si ya se cumple con los requisitos de pensión. 

 

Si las personas asalariadas e independientes tienen en cuenta este beneficio y lo suman a los demás que tiene la norma como la exención de hasta el 25% de las rentas laborales o las deducciones por el pago de intereses hipotecarios, los abonos a cuentas AFC o el de los dependientes, cuentan con herramientas de planeación tributaria que los benefician. Desde esta perspectiva, ahorrar en un Fondo de Pensiones Voluntarias significa, por un lado, que fortalezco mi capital por los rendimientos que me genera y, por otra parte, optimizo el impuesto de renta a pagar, con lo que mejoro mi posición de caja dentro del marco de limitación de beneficios.

 

La decisión de ahorrar e invertir estos recursos extraordinarios es una buena opción por los resultados ya planteados. Claramente se necesita de disciplina para mantener la decisión en el corto, mediano y largo plazo. Este fin de año es un buen momento para comenzar.

Esta es una información comercial.