Por Carlos Gustavo Cano (*)

Primera Página - Agencia de Noticias - 

Bogotá.- "Vamos a rezar por tÍ en mi casa", le dije. Y él me respondió: "a mÍ no me importaría que me volaran la cabeza a tiros. Lo grave sería que lograran amedrentarme hasta traicionar a mi pueblo y abandonar mis ideas".

Entré al ascensor y, mientras la puerta se cerraba, le ví avanzar, ya de espaldas, de regreso a su apartamento, con el caminar pausado, la cabeza un poco baja,…