Por: Felipe Herrera, vicepresidente de Inversiones de Protección*
Primera Página - Agencia de Noticias -
Bogotá.- Solemos empezar por las preguntas equivocadas: cuánto dinero necesitamos, qué rentabilidad podemos obtener o cuál es el mejor momento para invertir. Son preguntas válidas, pero primero debemos entender qué queremos lograr, cuándo necesitaremos los recursos y qué riesgos podemos asumir para conseguirlo.
Las prioridades cambian con la vida. Al comenzar la etapa laboral, invertir en educación y desarrollar habilidades puede ser tan importante como empezar a construir un capital financiero. Más adelante, las decisiones pueden orientarse a hacer crecer el patrimonio, generar ingresos, preservar lo construido o planear su transferencia. Una buena estrategia reconoce tanto la capacidad de generar ingresos futuros como el patrimonio que ya hemos acumulado.
El propósito también determina cómo invertir. No es lo mismo disponer de recursos en un año que construir un capital para dentro de veinte. El plazo, la liquidez y la tolerancia al riesgo deben orientar la composición del portafolio, combinando alternativas de inversión según las necesidades de cada persona y las condiciones del mercado.
En Protección contamos con más de 40 portafolios diseñados para responder a distintos objetivos y perfiles de riesgo. También desarrollamos soluciones que, bajo condiciones específicas, combinan mecanismos de protección del capital con la posibilidad de participar en el comportamiento de activos como las acciones y el oro. La clave no es elegir un producto de manera aislada, sino entender qué función cumple dentro de una estrategia diversificada y qué riesgos conserva.
Invertir también es planear el patrimonio
Esta visión cobra especial relevancia cuando pensamos en el retiro. Preguntarnos con qué ingresos queremos vivir en esa etapa nos permite anticipar cuánto necesitaremos y qué recursos debemos construir para complementar nuestra pensión. Empezar temprano puede marcar una diferencia significativa gracias al interés compuesto, mediante el cual los rendimientos generan nuevos rendimientos a lo largo del tiempo.
La planeación patrimonial exige considerar, además de la rentabilidad, factores como la tributación, los costos y la liquidez. Evaluarlos en conjunto permite comparar alternativas y comprender cuánto valor puede conservarse y crecer en el largo plazo.
El patrimonio no se construye de una vez ni permanece estático. Evoluciona con nuestros proyectos, nuestras responsabilidades y las condiciones económicas. Por eso, requiere decisiones consistentes, revisiones periódicas y una visión que conecte las necesidades presentes con los objetivos futuros.
En Protección entendemos la gestión patrimonial como la capacidad de articular esas decisiones a lo largo de la vida: construir capital, hacerlo crecer, gestionar sus riesgos y prepararlo para cumplir su propósito. Porque invertir bien no consiste solamente en obtener rendimientos, sino en convertir los recursos de hoy en las posibilidades de mañana.
*Columna construida a partir del conversatorio del Summit Protección 2026: IA: productividad, riqueza y decisiones de futuro. Revive este espacio en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=26dvuEa-yxc
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