Por Diego Rodríguez (*)
Primera Página - Agencia de Noticias -
Bogotá. - La semana pasada, el precio del dólar en Japón alcanzó precios históricos por encima de los 160 yenes, un nivel que rememora la crisis de los tigres asiáticos de finales de los 90. Dicho evento se desató luego de que la Fed subiera de manera acelerada sus tasas de intervención entre 1994 y 1995.
El movimiento alcista de las tasas de interés en Estados Unidos previo a la crisis hizo que el entonces sistema de cambios fijos en varios países asiáticos se volviera insostenible. Las monedas de Tailandia, Indonesia, Corea, Filipinas y Malasia cayeron frente a una demanda de dólares que hacía subir el dólar en Japón y obligaba a los demás países a devaluar para no perder competitividad.
El precio alcanzado por el dólar en el mercado nipón la semana pasada se controló con una posible intervención del banco central japonés. Un movimiento ejecutado en pleno lunes feriado, donde se especula que el central vendió dólares a cambio de yenes. Aunque el mercado se tranquilizó, un escenario en el que la devaluación en el país de los Samurais active una posible guerra de divisas entre oriente y occidente es una posibilidad que va tomando fuerza.
Tasas de interés - política industrial
La economía China, a diferencia del mundo occidental, se encuentra con un riesgo de deflación. La crisis inmobiliaria, la disminución en la inversión y el crecimiento económico moderado le han pegado a la demanda interna.
Para hacerle frente a este problema, el Banco Popular de China ha bajado las tasas de interés, aunque a un ritmo que se encuentra obstaculizado por la decisión de la Reserva Federal de mantener las tasas altas por un periodo prolongado. Por el momento, el gobierno chino ha evitado ampliar el diferencial de tasas de interés a favor del dólar, lo que provocaría una devaluación de la moneda.
Sin embargo, con un nivel de sobrecapacidad industrial en el gigante asiático, donde se estima que la utilización de las plantas está por debajo del 70%, una devaluación del yuan pareciera que podría ser un mecanismo para incentivar una mayor actividad.
Estados Unidos se encuentra en un proceso de reindustrialización que busca atraer la producción nuevamente al país. El exceso de capacidad china y la guerra comercial que se vive entre las dos potencias hacen que un dólar fuerte complique los objetivos estratégicos que tiene la principal economía del mundo.
La debilidad de las monedas asiáticas atraen vientos de guerra de divisas entre Oriente y Occidente. ¿Los hará realidad la Fed al mantener su postura de tasas altas? ¿Qué tanto se presionará en las campañas presidenciales de Estados Unidos por un dólar débil? Ambas respuestas influenciarán el precio de la moneda no solo en Asia, sino también en Colombia.
(*) Inversionista privado, gestor de activos y ex corredor de bolsa.
Nota: Columna dedicada a expresar la opinión del autor sobre temas financieros, económicos y de negocios, con énfasis en análisis Global Macro para mercados públicos, privados y de gestión patrimonial. Las opiniones expresadas no son, no pretenden ni deben ser tomadas como recomendaciones de inversión.

