Primera Página – Agencia de Noticias –

Bogotá.- En marzo de 2024, la inflación mensual de alimentos en Colombia se situaría nuevamente en terreno positivo, según el promedio de las proyecciones de los agentes consultados en la más reciente encuesta de Primera Página (PP) .

En efecto, la medición realizada por PP evidenció que la media de los analistas del mercado financiero espera que la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de alimentos se ubique en 0,71% en el tercer mes del año. 

Este dato es 17 básicos superior al registrado en febrero de 2024, cuando se situó en 0,54% y está por encima de la cifra observada en enero pasado, que fue de 0,48%.

No obstante, si se compara con el dato que se presentó en marzo de 2023, que fue de 0,91%, se daría un descenso de 20 puntos base.

De esta manera, continuaría la tendencia de corrección en la inflación anual de alimentos, que fue la que más jalonó el alza del IPC en 2021 y 2022, pero que fue la que más explicó su moderación durante 2023.

Recientemente, el Equipo Técnico del Banco de la República revisó al alza el pronóstico del componente de alimentos para fin de 2024, de 0,6% a 4,3%, pero anticipó una reducción hacia el 0,1% para el término de 2025.

Las estimaciones más altas para marzo, según el sondeo de PP, son las de BTG Pactual (1%), Casa de Bolsa (0,88%) y Grupo Bolívar (0,85%).

El resto de consultados por PP ubica la inflación de alimentos en 0,80% o menos, siendo las proyecciones más bajas las de Banco de Bogotá (0,44%), Skandia (0,48%) y Scotiabank Colpatria (0,52%).

Si la media de las proyecciones de los analistas se materializa, la lectura anual de la inflación de alimentos se seguiría situando por debajo del 2%. 

Cabe recordar que más de una tercera parte de la inflación de 2022, que alcanzó el 13,12%, fue explicada por la subida exorbitante que tuvieron los precios de los alimentos. No obstante, en 2023, fue el componente que más ayudó a la moderación de esta variable, que cerró en niveles de 9,28%.

“Los precios de los alimentos deberían seguir contribuyendo a la caída de la inflación en 2024 y 2025. Este comportamiento estaría apoyado en una oferta interna relativamente buena y en la ausencia de presiones relevantes por cuenta de los costos de los insumos y de los productos importados para el agro”, dice el más reciente Informe de Política Monetaria.

Y agrega: “No obstante, se sigue esperando que a mediados de 2024 el actual Fenómeno de El Niño interrumpa transitoriamente la caída de la variación anual del IPC de alimentos, con efectos moderados sobre los precios, a lo que se suma una baja base de comparación estadística. La senda incorpora los efectos de los impuestos saludables y del aumento de los costos laborales y del transporte de carga. Esto último debido al ajuste anunciado en el precio del Acpm”.

“Frente al informe anterior, el pronóstico se revisó a la baja para la primera mitad de 2024, teniendo en cuenta las fuertes caídas de precios en los alimentos perecederos a finales de 2023, las cuales sugieren unas condiciones de oferta más favorables de las inicialmente previstas. Por otro lado, los cambios en los ciclos productivos que se desprenden de la información disponible para algunos alimentos perecederos llevaron a un aumento de la senda de pronóstico para finales de 2024 y comienzos de 2025”, puntualiza.

Para Corabastos, la inflación de alimentos de marzo, en su lectura mensual, se situaría en un nivel ligeramente superior al observado un año atrás y por debajo de lo que espera el mercado: 0,57%.

En el segundo mes del año entraron a Corabastos 241.214 toneladas de alimentos, lo que arrojó una caída del 10,1% frente a las 268.414 toneladas del mes anterior.

En marzo ingresaron 242.994 toneladas de productos básicos de la Canasta Básica Familiar, con un leve aumento del 0,73% respecto del mes anterior cuando entraron a la Central de Abastos de Bogotá 41.214 toneladas. Respecto a enero, arrojó una reducción del 9,4%.

De acuerdo con Luis Hernando Ríos, jefe de Mercadeo de Corabastos, durante marzo, “definitivamente el pescado fue el producto que marcó la diferencia en las principales centrales de gastos del país porque llegó bastante; pescados desde $7.500 la libra por ejemplo de La Guajira. Esto sirvió bastante porque pues había pescado de río, de mar y de cultivo entonces y habían pescado desde $5.000 la libra. Entonces en cuanto al grupo de cárnicos la incidencia en cuanto a la variación de precios no fue significativa para la carne de res”.

Para el tercer mes del año, la Central de Abastos de Bogotá (Corabastos), en su análisis sobre el comportamiento de los precios prevé que esta senda alcista continúe, dado que productos como la papa, papa criolla, y el fríjol fueron los más costosos, en $100 mil, $230 mil y $240 mil respectivamente. La variaciones, en el caso de la papa fueron de 25% y 30%.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) revelará el dato definitivo de inflación de alimentos para marzo de 2024 el próximo viernes cinco de abril desde las seis de la tarde