Primera Página – Agencia de Noticias –

Roma. – En medio de la amenaza inminente de El Niño que se espera que afecte a millones de ciudadanos, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha lanzado un Plan de Acción y Respuesta Anticipada actualizado para reducir los impactos proyectados de este fenómeno climático en los medios de vida agrícolas y la seguridad alimentaria de las poblaciones más vulnerables y en mayor riesgo.

Según el plan, la FAO necesita casi US$160 millones para prestar apoyo a más de 4,8 millones de ciudadanos hasta marzo de 2024.

Actualmente, el plan prioriza acciones en 34 países de África oriental y meridional, Asia y el Pacífico y América Latina y el Caribe, que fueron identificados sobre la base de una evaluación de los impactos históricos de El Niño y otros factores clave, como los últimos pronósticos climáticos estacionales, estacionalidad agrícola y vulnerabilidades actuales.

En África oriental, por ejemplo, El Niño se asocia con lluvias superiores a la media durante la temporada de octubre a diciembre, que pueden provocar episodios de inundaciones y deslizamientos de tierra, especialmente en el este de Etiopía, Kenya, Somalia y el sur de Uganda.

En el sur de África y en partes de América del Sur y Central, El Niño suele provocar déficits de precipitaciones que pueden causar importantes efectos negativos en la producción agrícola y la seguridad alimentaria.

Mientras que en Asia y el Pacífico, El Niño tiene impactos contrastantes: puede provocar demasiada o muy poca lluvia dependiendo de la ubicación.

Consecuencias terribles

El mundo entra en este ciclo de El Niño con una cifra récord de 258 millones de personas que padecen hambre aguda en 2022 y solo el 20% de los fondos totales necesarios para hacer frente a los altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. Muchos países que enfrentan crisis humanitarias también corren el riesgo de verse afectados por los impactos de El Niño en las próximas semanas y meses.

Al alterar los patrones de precipitaciones y temperaturas, el impacto de los próximos fenómenos de El Niño en la agricultura y la seguridad alimentaria puede ser grave y causar importantes sufrimientos humanos y pérdidas económicas. Por ejemplo, el episodio de El Niño de 2015-2016 afectó gravemente a más de 60 millones de personas en todo el mundo, lo que provocó que 23 países solicitaran asistencia humanitaria internacional por un total de US$5.000 millones.

Ampliar las acciones anticipatorias

Los agricultores, pastores, pescadores y otros productores en pequeña escala sufren los impactos más directos e inmediatos de las crisis climáticas. Por lo tanto, las medidas preventivas eficaces deben concentrarse en prevenir daños y pérdidas de cultivos, ganado, tierras productivas, agua e infraestructura para proteger los alimentos en su origen.

Esto no sólo salvaguarda el suministro local de alimentos sino que también mitiga efectos más amplios en las comunidades, las economías locales y las necesidades de ayuda humanitaria. Los estudios de la FAO muestran que cada dólar invertido en medidas anticipatorias puede generar un retorno para las familias de agricultores de más de siete dólares en pérdidas evitadas y beneficios añadidos.

La FAO comenzó a implementar acciones anticipatorias para este episodio de El Niño en el primer semestre de 2023. En Somalia, por ejemplo, la reparación de alrededor de 4.600 metros de puntos de rotura de riberas a lo largo del río Shabelle protegerá casi 40.000 hectáreas de tierras de cultivo de las inundaciones previstas.

Asimismo, la distribución oportuna de semillas de cultivos tolerantes a la sequía y de ciclo corto en Centroamérica ha ayudado a cada familia que recibe asistencia a producir alrededor de 60 kg de hortalizas cada dos meses, para mitigar el impacto de la sequía inducida por El Niño en la producción local de alimentos. Esto reducirá la probabilidad de que las familias recurran a mecanismos negativos para afrontar la situación, como vender activos o saltarse comidas.​